Las ventajas de una ciudad inteligente

Vivir en una “smart city” supone tener más facilidades para saber dónde aparcar el coche, pagar con el móvil el aparcamiento, que el sistema de recogida de basuras realice su trabajo cuando sea necesario, que los jardines no se rieguen cuando haya llovido…

Varias son las tecnologías que adoptan las ciudades inteligentes, para que la vida de sus ciudadanos sea más agradable y las gestiones más eficientes.

Cuando Luis Muñoz, investigador de la Universidad de Cantabria, propuso en 2009 a responsables municipales  construir una ciudad inteligente, nadie imagino que aquel proyecto pionero convirtiría a Santander en un laboratorio, gracias a financiación de la Comisión Europea y de universidades tan lejanas como la de Melbourne, mediante la instalación de casi 20.000 sensores.

Con un tamaño ideal para experimentar, es la ciudad más conectada de Europa.
Sensores en contenedores de residuos inorgánicos avisan cuando están llenos para su recogida. La irrigación de los parques se activa solo si el suelo está seco. Y próximamente sus elegantes farolas reducirán la intensidad
lumínica cuando no pase nadie.
Una aplicación de realidad aumentada permite localizar comercios, transportes, bibliotecas o ambulatorios en la zona con un simple pantallazo del teléfono.

Otra informa a los usuarios de su consumo de agua en tiempo real, y envía una alerta a su móvil en caso de fuga.
Además, la universidad organiza encuentros con los ciudadanos para escuchar sus ideas y ayudarlos a realizarlas, como una embarazada que creó una aplicación para definir rutas con el carrito del bebé o un vecino que desarrolló un localizador de paradas de taxis para relojes inteligentes y la mayoría utilizan una aplicación que indica el paso de un autobús por su parada.

Viviendas en venta en la zona de Santander

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Artículo publicado en el periódico del grupo Inmobiliario Premium (nº 3):